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El aumento de la información disponible en internet es innegable, ya no solo podemos buscar en Google u otro tipo de buscadores, sino que están disponibles un gran cantidad de herramientas como las que nos ofrece la Inteligencia artificial generativa (Chat GPT, Meta AI entre otros), sin embargo, la desinformación e información errónea persiste.
Es paradójico que en la era de la información, de la accesibilidad y de la comprobación, sea menor el ejercicio de búsqueda de información validada por expertos y que vaya en declive la necesidad de comprobación de los datos que nos ofrecen. Por ejemplo, algunos contenidos de las redes sociales se han convertido en una especie de oráculos, a los que ni los profesionales parecen escapar.
En cuanto a la salud mental, son múltiples los esfuerzos para generar acciones que promuevan su cuidado en los diferentes ámbitos donde las personas tenemos la posibilidad de desempeñarnos (trabajo, escuela, el hogar, la relación de pareja), sin embargo, es muy común encontrar contenido relacionado con listados de síntomas que invitan a las personas a una especie de «autodiagnóstico» como si la salud mental se tratara de llenar una «check list» o de NO tener una enfermedad mental.
De igual forma ocurre con el tema de las adicciones, tanto de las derivadas del uso problemático de sustancias psicoactivas, como de aquellas denominadas adicciones comportamentales. Las adicciones, son consideradas una problemática que requieren acompañamiento de un equipo interdisciplinario, en tanto, es necesario comprender la forma esa persona experimenta dicha situación, mas allá de un listado de signos y síntomas, que si bien son importantes para establecer una categoría diagnóstica, esta no ofrece, una visión integral de la vivencia de la persona.
Si bien, la internet y más específicamente las redes sociales, ha cambiado la manera como interactuamos (Troya-Fernández et al., 2023), generando procesos interesantes como el micro learning , también nos ha enfrentado a la necesidad imperiosa emprender acciones educativas que posibiliten la toma de decisiones informadas. A continuación, se describen 5 acciones a tener en cuenta para seleccionar información relacionada con salud mental y adicciones, sin caer en la trampa de charlatanes o portales basados en desinformación.
Algunos aspectos a tener en cuenta
- Busque siempre la fuente principal de su búsqueda en internet. Por ejemplo, si habla de salud mental, verifique que los datos provengan de portales como la OMS (Organización Mundial de la Salud) los ministerios de salud; si los datos están relacionados con adicciones por consumo de sustancias psicoactivas, confié en fuentes como NIDA (National Institute on Drug Abuse), Observatorios de drogas, la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito).
- Si la información la obtuvo en redes sociales, verifique si se hace mención de la fuente original. Por ejemplo, tenga en cuenta que la publicación le ofrezca información del artículo de investigación de donde se obtuvieron los datos que le están compartiendo.
- Si la información lo redirige a un profesional de la salud, verifique que esta persona cuente con un perfil en alguna red social académica o que la información sobre su formación profesional sea visible.
- Los podcast y publicaciones en redes sociales son formas de divulgación de conocimiento, pero nunca reemplazan a un profesional de la salud que pueda acompañarle de manera personalizada.
- Elija al menos tres fuentes con las que pueda comparar el contenido revisado en un primer momento. Verifique y compare la información que consume.
Referencias
Troya-Fernández, J.C. Periñan-Sotelo, N. Sánchez-Movellan-Pérez, P. (2023) “El impacto de las redes sociales en la salud mental. Revisión bibliográfica”. SANUM 7 (1) 18-28




